Archivo de noviembre, 2012

nov 13 2012

Política sí, aunque duela

Publicado por en Política

El pasado jueves día 8 de noviembre, durante la jornada de debate “Realidad y reforma en la estructura de la Administración Pública” en la Facultad de Derecho de Málaga, en la que tuve ocasión de participar, surgió de manera improvisada por parte de los estudiantes una vieja discusión consistente en la conveniencia o no para la cosa pública de que determinadas responsabilidades las ostenten personas sin un bagaje profesional determinado.

Llevo años escuchando y leyendo diferentes opiniones sobre esta cuestión, la mayoría criticando a aquellas personas que sólo se han dedicado a la política en su vida. Sin embargo, entiendo que es de justicia hacer algunas reflexiones que podrán ustedes compartir o no, pero que se me antojan pegadas a la realidad.

En mi opinión no es un peligro que alguien se haya dedicado únicamente a la política y a ninguna otra cosa, es decir, lo que se llama en la calle “político profesional”, aunque creo que en ese caso, es decir, cuando la política se convierte en oficio, noble oficio por otra parte, se debe exigir haber pasado por lo local, haber sido Concejal o Alcalde y de ahí experimentar, si quiere, puede y le dejan, otros lugares de la esfera pública. De este modo se es conocedor o conocedora al menos de las realidades que sólo pueden verse desde la cercanía y con los ojos del municipalismo.

Por otro lado, en casos de profesionales cualificados muy concretos, veo lógico que puedan ocupar determinados espacios sin necesidad de haber tenido alguna responsabilidad en su pueblo o ciudad, pero reitero, si es oficio, oficio sea, y por tanto, desde lo más cercano a la gente ir aprendiendo y aportando esa experiencia que es a veces tan necesaria como la cualificación profesional.

Otra cuestión bien distinta, y quizás más polémica, versaría sobre si es más o menos procedente haber tenido pasado fuera de la política cuando se llega a la política. En muchas profesiones, como la mía (abogado), se está constantemente defendiendo intereses individuales a veces justos, a veces no, pero que desde luego responden a la propia naturaleza de la profesión que se ejerce, y que aparecen por el juego sucio que en ocasiones se lleva a cabo en la contienda política. Podría ponerles muchos ejemplos similares donde apoyar mis dudas; la casuística hace que esa duda se agrande cada vez más.

Un alumno de la Facultad de Derecho decía que es bueno para la función pública que los políticos tengan cierta experiencia en otros campos, y aún compartiéndolo en principio, le trasladé las dudas que he compartido aquí con ustedes y puse en cuarentena esa cuestión. Yo dije con mucha sinceridad, espero que sin peligro de contagio, que si ejercían la abogacía y después de unos años se vuelcan en la acción política, quizás, quizás no, tendrán una desventaja respecto a los compañeros que desde que dejen la facultad o antes (sin terminar sus estudios) se ocupen de los asuntos públicos a través de la política. Se extrañaron de esa afirmación al concluir que les podrían reprochar sus rivales políticos por asuntos profesionales que hayan llevado o conflictos, que en esta profesión aparecen como setas en otoño, personales o profesionales.

En mi opinión, con las dudas claras que he dicho, bagaje profesional sí, oficio también, pero arrancando en lo local y reivindicar que tener pasado supone correr riesgos y a veces desventajas, por injusto que sea.

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