Tentativa

marzo 3, 2017 General Sin Comentarios

Tenía Akiko la insana costumbre de la sinceridad que le daba a su fragilidad un atractivo fatal, dañaba a quien nunca gustó sustituir a quien ella siempre deseó y que nunca quiso ni salir ni entrar en mueble alguno, algo que desesperaba a la frágil, pequeña y gozosa joven.

No le gustaba decir que no, sentía lástima por sus pretendientes y accedía a sus peticiones sin pecado, pero también sin perdón. Su novio, que no viajó en esta ocasión junto a ella y sus dos amigas, amantes desde la adolescencia, se atormentaba imaginándola yacer con quienes solicitaban amablemente, sin educación no daría opción alguna, su cuerpo.

Cansada de los devaneos de sus acompañantes, quiso irse sola a cenar muy temprano, eran las seis de la tarde. En la barra, tomándose una “Brooklyn Langer” de nueve dólares, sintió el rumor de un chico ruso que viajaba solo y se notaba curioso por el lugar y por el cuadro de la fundadora del establecimiento, Miss. Keens, que lo miraba desafiante, diciéndole, “aquí está mi coño”.

 

 

 

 

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