Recoger la lata y dejar la rama o el sinsentido competencial

enero 4, 2018 Política Sin Comentarios

Llamadme pesado, pero no me canso de trastear con la cosa, es decir, la batalla, quizás perdida, de quejarme de la pesadez e infertilidad del debate competencial entre administraciones. Algún mal pensado, y yo no soy un alma cándida, podría creer que interesa al entretenimiento de los partidos, y para los profesionales hasta para la manipulación de asuntos que interesan y mucho. Pero que necesidad tienen existiendo el parchís, digo yo.

Desde el municipio, no he dejado de cuestionar que el laberinto compentencial era una herramienta perfecta para la demagogia que casi siempre pagan los ciudadanos, llámese paseo marítimo de Fuengirola (años sin moverse, dinero público -mal usado y en mi opinión malversado- para su denuncia y al final adelantar nosotros parte del dinero) que interesó electoralmente al PP para sacar más votos (Oña era y será siempre la maestra, insuperable por mucho que se esfuercen en FAES), mantenimiento de colegios, financiación local en general y la última, con aval del Tribunal Supremo, la limpieza de los arroyos en su tramo urbano, que mirando a Málaga, por analogía política y jurídica debemos asomarnos, abriendo, o cerrando, un asunto que no vean ustedes los debaneos que ha causado.

Sobre esto último, no pretendo reprochar a ningún Ayuntamiento, tampoco al mío, que haya hecho, en alguna ocasión, parte del trabajo (residuos sólidos) dejando el resto porque no le tocaba, que no deja de ser inútil por inacabado, sino el uso partidista que siempre embarra.

Es un sinsentido que sobre el papel, que seguro no sobre el terreno, en el momento que se está limpiando se quite la lata y se deje la rama. La escena solo imaginarla es rocambolesca, aunque estoy seguro que los trabajadores, como decía, recogen la botella y hacen lo propio con las hojas acumuladas.

A la Diputación y lo que le toca de competente y a veces, los días impares, servicial, la dejaremos hoy en paz, eso sí, seguro que los Consistorios estarán pidiendo a los Reyes Magos que les toque alguna de las aportaciones caprichosas de la histórica institución. La competencia en muchos casos aquí es la suerte, que es como se llama ahora ser de un partido u otro. A ver que dice el Supremo … presidente.

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